Blog gratis
Reportar
Editar
¡Crea tu blog!
Compartir
¡Sorpréndeme!
MIL Y UN MOTIVOS PARA RECOMENZAR
Sencillos pensamientos para encontrarle un sentido a la vida
img
img

MADRES AUTODESTERRADAS DE SU HOGAR-CAROLINA SBÁRBARO

13 de Abril, 2015  ·  AUTOAYUDA
Carolina Sbárbaro y su luz que ayuda a  ver con claridad y paz las decisiones que como madres, en cierta etapa de la vida debemos tomar, aunque duelan.


Un testimonio de vida con el que me siento muy identificada, en una etapa de mi vida en la que ya no poseo menores a cargo y aún debo  lidiar para que mis hijos entiendan que "volar solos" es una actitud indispensable en la vida de todo ser humano y dejen de "culparme" por ello, como si madurar fuera algo malo y la causante de sus males fuera yo.
A veces es preciso ser una "desterrada" voluntaria priorizando la salud mental y la felicidad de cada uno antes que transformar la casa en nuestro ataúd. De hecho, yo abandoné mi hogar durante 3 años para que de ese modo cada uno, obligadamente, procurara independizarse de mi,( aclaro que ninguno era menor de edad) soltarme, dejar de arrastrarme al lodo de los problemas que ellos generaban y debían resolverlos ellos y no yo. Dos de mis hijos hicieron buenamente sus vidas, no debo negar que los ayudé, a uno consiguiéndole un trabajo, y mucho mas que eso, y a la otra facilitándole el mobiliario para su casa y las ideas y consejos para que lograra lo suyo propio con su esposo. , dos se fueron y lamentablemente el mayor hasta hoy se niega rotundamente a cortar el cordón umbilical, a pesar de estar a meses de cumplir sus 28 años. con una problemática conductual violenta que la justicia jamás me ayudó a resolver. ¿ Cómo puedo ayudar a mi hijo si ni siquiera logré durante años de lucha judicial, una evaluación psiquiátrica del mismo? Yo no soy psiquiatra para saber que enfermedad padece pero sin dudas hay "algo" que lo hace tan violento conmigo y con cualquier mujer o niño...Entonces? yo no puedo esperar a que la justicia actúe o mi hijo reaccione, YO DEBO ACTUAR Y REACCIONAR!
La toma de decisiones es fundamental para cortar con el chantaje continuo de hijos que se niegan a ser adultos y que consideran a las madres que debimos criarlos solas, un ente cargado de obligaciones y sin derechos a nada! Pienso que muchas madres que están pasando por lo mismo podrán sacar luz de este testimonio de vida de Carolina Sbárbaro.
 ============================================

HIJOS ADULTOS VIVIENDO EN CASA            

 

Uno de los temas que más angustian a algunos padres y madres es la situación que se perpetúa en el tiempo, cuando un hijo adulto continúa viviendo en casa con papi…o mami…o los dos.

Más concretamente, cuando este retoño ha pasado laaaargamente la etapa de la adolescencia y del acné, no trabaja, no estudia ( o estudia poco y mal), duerme todo el día, y hasta hemos escuchado relatos de actitudes, agresivas y exigentes del sucesor hacia sus padres.

Estos progenitores plantean angustiados su situación y la primera pregunta que les hacemos es:

-          ¿ Cuántos años tiene?

-          45…

-          ¡Epa!

Bueno…tá bien..en la mayoría de los casos, no se llega a ese extremo, pero que los hay, los hay. Sin entrar a dar ejemplos de la variedad de edades, digamos que si pasa los 18, ya es un adulto.

 

En nuestra sociedad hay como una “disculpa social”, de “pobrecito el nene” que no consigue trabajo. Y el acuerdo de “yo te mantengo mientras estudies” se prolonga en el tiempo y en los años como si no hubiera posibilidad de que estudie y además trabaje. Ese acuerdo vale si estudia…porque hay casos en ni eso siquiera ocurre.

 

        Mi primer impulso es contestar: ¡ LA VALIJITA EN LA PUERTAAAA!!

Dije impulso…no es que siempre lo diga…Aunque a veces se me escapa…si…es cierto….

Mi primera reacción es quedarme a medias pensativa…a medias oyente…Porque muchas de las cosas que relatan yo ya las viví y las resolví…aunque cierto es que no lo hice echando a nadie de casa, sino yéndome yo. Eso ocurrió hace 10 años.

 

Tomar coraje para escribir esta historia, significó una traba de mucho tiempo. Cuando s eme ocurrió por primera vez escribir un libro, empecé con mucho entusiasmo. Los temas salían fluidamente, y los capítulos se acumulaban, hasta el momento en que puse el título : Los hijos. Ahí me tranqué, me di cuenta de que no podía atesorar como aprendizaje familiar esta experiencia, porque nunca nos habíamos sentado a charlar con suficiente sinceridad ni apertura, acerca de qué es lo que pasó en ese tiempo, o cómo los afectó. Desde ese bloqueo pasaron ya tres años. He tenido algunas conversaciones con cada uno de ellos en perspectiva histórica, por eso  me animo a escribir esto ahora.

 

Tienen hoy, 33, 30 y 24 años. Mujer-varón-mujer. La mayor, vive en la misma ciudad que yo y los menores a 1000 kmts. Los tres trabajan, se mantienen, se manejan solos y la menor también estudia.

Tenemos una relación muy linda, de admiración, respeto mutuo, mucho amor y compañerismo, lo que no significa que seamos iguales y mucho menos que congeniemos en gustos o filosofía de vida. Para ellos, yo tengo “línea.  directa con el universo”, pero no se acoplan a mis actividades, aunque debo reconocerles que son buenos “agentes de prensa y difusión” de “Brazos Abiertos”.

Cada cual lleva su vida como le gusta, en general, sin interferencia, ni críticas de los demás. Con la que está más cerca, nos vemos varias veces a la a semana, y con los que están lejos, coordinamos viajes trimestrales. Son personas maravillosas, con las que da gusto estar..

Quise comenzar el relato por el final para llegar a “colorín colorado” de “Armonía en la Familia”. Tuve que pasar previamente por el drama: “Yo abandoné a mis hijos”, y por: “mis hijos se enojaron conmigo”, y no me resulta fácil.

 

 Comienzo entonces por el principio. No desde que nací… tranqui…no será tan larga la historia.

Me casé a los 17 años, tuve mis tres hijos durante los 10 que duró mi matrimonio, y me divorcié cuando ellos tenían 1, 7, y 10 años. Me sorprende en este momento un suspiro muy hondo y se me pone la piel de gallina porque…no sé…Pasó tanto tiempo ya… Es que en su momento me parecían tan grandes y ahora que releo sus edades…eran realmente muy chiquitos…

  Al momento de la separación yo había terminado de cursar la carrera de Analista de sistemas en la UTN, carrera a la que asistí estando casada, siendo ama de casa y sin empleada doméstica. Comencé la universidad con dos hijos, embarazada todo el 3er año y tres hijos en 4to ( y último ) año. Esto viene a cuento porque mis hijos nunca pudieron “hacerme el verso” de lo que costaba estudiar o rendir materias. ¿ Cómo se dice? “ a papá mono con bananas verdes”. Claro que en mi caso sería a mamá gorila!

  Era abril del 88 cuando me separé, y aún me faltaba la tesis, pero ya tenía algunas ayudantías de cátedra en la facultad. Unos meses después me ofrecieron trabajar en la empresa en la que sigo actualmente. Recuerdo que pasé períodos de mucho ajuste económico y que trabajaba muchísimo… 12 0 13 horas al día a veces…y más también. Mi nivel de conciencia en ese entonces alcanzaba solamente para creer que la única manera posible de obtener los ingresos que necesitaba para mantener a mis hijos, era laburando hasta caer rendida. Lo que sí puedo decir a mi favor es que nunca tuve una actitud de “víctima”, ni “pobrecita yo”. Siempre se me cumplían los proyectos que me proponía, y mi estado de ánimo en general era positivo. No va conmigo la imagen de la “madre-sacrificada-pobrecita-ella-que-quedó-solita-contres-pequeños-hijos”. ¡Noooo, esta etiqueta no es para mí… los pequeñines crecieron y yo maduré…

  Sin proponérmelo y casi sin darme cuenta, la “señorita” de 28 que se divorció, se encontró siendo con el paso de los años una “señora de las cuatro décadas”, cuando dos de “los niños” habían pasado ya, o estaban cerca, de la mayoría de edad de los 21 años.

  Trece años habían transcurrido desde la separación matrimonial, los que no fueron suficientes para resolver el juicio de divorcio que continuaba aún, sobre todo por la posesión de la casa donde yo habitaba con mis hijos menores. Hubieron denuncias, exposiciones, visitas de trabajadoras sociales, exclusiones del hogar y agresiones de las mas variadas durante todo ese tiempo. Y los chicos todos esos años, siendo víctimas, testigos y hasta partícipes de muchas de esas situaciones. Sumado a esto, cada cual vivió otros episodios personales muy dolorosos, que por respeto a la privacidad que les debo, no relataré aquí. Sí puedo contar de mí que a los 40 años me había estabilizado en una relación de pareja con Osvaldo. Relación sana y gratificante si las hay. Pero para llegar a eso pasé por otras no tan sanas, o no tan gratificantes, algunas con muchos aprendizajes, sobre todo la última, en la que hubo incluso violencia física.

  Haciendo memoria y trasladándome al 2001, me encuentro en el apriete de definir un panorama donde no todo fue armonioso y trataré de relatar cómo habían llegado a ser las cosas de la forma más objetiva posible.

 

  Yo vivía en una casa, en la ciudad de Barranqueras con el varón y la menor ( 20 y 14).

  Mi mamá y la mayor (23) con mi nieto de año y medio, estaban cerca en otra vivienda que les alquilaba para ellas. Papá, había fallecido en el 97 y yo mantenía ambos hogares.

  La mayor no avanzaba en la facultad después de 5 años de cursado. El varón había abandonado Ingeniería en Sistemas. De este último abandono, me enteré por terceros, pues fui de visita a la UTN y me dicen en bedelía:

_ ¿ qué le pasó a tu hijo que no anda más por acá? ¡ Ups!.

  En la facu me conocían bien, porque además de haber dado clases  varios años, durante mis estudios, sacaba siempre excelentes notas. No había posibilidad de equivocación de “hijo”.

  Tenía empleada cama adentro y mamá, además trataba de cubrir mis muchas horas laborales yendo y viniendo entre ambas casas, intentando que los nietos colaboren…ero era causa perdida. Las más de las veces una visita de ella pasado el mediodía, los encontraba durmiendo.

  Los gastos del teléfono fijo nunca tenían explicaciones, ni responsables.

  Ese invierno, mamá se había ido por unos meses de vacaciones ala casa de mi hermano en Concordia, y su casa, por la cual yo pagaba un alquiler, estaba siendo disfrutada por mi hija con su novio de ese entonces.

  No se había llegado a esa situación de un día para otro. No. Durante los 3 o 4 años había intentado por todas las formas posibles, que conocía en ese entonces, que mis hijos, sobre todo los mayores, cambiaran. Que estudiasen, o trabajasen o colaborasen…y otros muchos “sen”.

  Mis métodos de convencimiento incluyeron los más variados estados de ánimo y actitudes típicas de madre-inconforme: sermones, persuasión, llanto, amenazas, gritos, golpes e histeria. Por separado y/o todos  juntos…o alternados.

  Las madres no nos damos cuenta de que esas actitudes reiteradas causan un efecto…por decirlo de alguna manera…anestésico…o mejor dicho de sordera…Después de un tiempo ya no les afecta, ni te escuchan; en otras palabras, no te dan bolilla. Eso sí, estimulamos su perfil artístico, porque mentalmente diseñan un hermoso cartelito y te lo cuelgan en la frente. **MAMÁ HOY ESTÁ HISTÉRICA**.

  Presten atención a que mencioné que usé “amenazas”. Y ya les dije que no funcionan, pero se los repito por si no les quedó claro. Con demasiada frecuencia gritamos a viva voz expresiones tales como: “ YA VAS A VER CON TU PAPÁ” , o, “NO VAS A SALIR POR UN AÑO”, o “TE VOY A CORTAR INTERNET”, o “TE VOY A QUEMAR TODA ESA MUGRE DE TU CUARTO”…….y nunca cumplimos. Ni nosotras mismas nos creemos nuestras amenazas, o no somos capaces de sostenerlas porque ¡ pobrecito el nene!. Pobrecito las pelucas!!. ¡ que se ponga a trabajar y que pase hambre!!!

 

  Les decía entonces que mis métodos no funcionaron. Pero eso sí…seguía comprándoles la comida que les gustaba, la ropa que necesitaban y los pañales para el bebé. Una compra mensual ocupaba tres carritos colmados de supermercado con alimentos básicos y elementos de limpieza, cosas indispensable en todo hogar. Pero a eso se agregaban una variedad de fiambres, quesos y productos personalizados de perfumería y cosmética a granel para ambas viviendas y sus ocupantes.

 

  Por supuesto que el dinero no alcanzaba y yo ya comenzaba a pensar en buscar ingresos adicionales. La gota que colmó el vaso, viene con anécdota: la ropa se lavaba toda en casa y me sorprendió encontrar colgadas en MI patio, camisas de hombre que me resultaban desconocidas.

Pregunta: _ ¡ y esto de quien es?

Respuesta: _ del novio de la nena!

Lavadas en MI lavarropas, con Mi jabón en polvo, y viviendo gracias a un alquiler que YO pagaba…

  La pregunta fundamental es: ¿ Cómo llegamos todos (me incluyo) a esta situación?

  ¿ qué cóctel de angustias, dolores y llantos escondidos vivimos cada cual por su lado…sin compartirlo con los demás de la familia, sin hablarlo y sacarlo afuera? ¿ o qué sentimientos sí compartían entre ellos sin que yo les diera la oportunidad de transmitírmelo? Obvio que mi exceso de trabajo y de ausencias de la casa fueron en gran parte, causantes de estos desencuentros,  mi “sentimiento de culpa de madre divorciada”, lo pequeños que eran ellos al inicio y durante el divorcio, y todo lo que tuvieron que pasar en medio del conflicto.

  ¡ Pero claro! ¡ Qué fácil es analizar las cosas 10 años después, sabiendo lo que sé ahora, después de leer tanto sobre el tema, y sobre todo, después de haber cambiado tanto! ¡Qué vivita! ¡ Así no vale! Aquí es donde la “Carolina de entonces” hace flamear bandera reivindicatoria ante la “Carolina de ahora” por todo lo que hizo “Ella” para llegar a ser “Yo”.

  Resumiendo: yo no sabía ser de otra manera…Uno va a prendiendo…va logrando versiones “corregidas y aumentadas” de uno mismo, por eso cuesta muchísimo relatar hechos del pasado, tratando de ser objetiva, aún cuando se que eso no es posible, usando palabras “de entonces” y escritas por mi “yo de ahora”.

 

  Escribir, borrar, volver a escribir…llorar…escribir…abandonar el texto y huir con la excusa de algo urgente que me acordé que tenía que hacer…y llamarme la atención: “¡no huyas cobarde!”, y nuevamente la netbook en la falda, escondida en el dormitorio para que no me vean…e intentando seguir con la historia.

  ¿ Y por qué el llanto? ¡ Qué buena pregunta! ¿ Qué sentimiento origen provoca mi angustia de hoy? Cuando la garganta se cierra y duele…sé con certeza que algo está queriendo sincerarse. Lo dejo surgir y de alguna forma siento como si por mis ojos pasaran las tristezas de ellos de esos 13 años. De los dolores que no pude evitarles, o de las veces en que me necesitaron y yo no estaba. Es re-vivir ese pasado que se niega a rehacerse, se niega a comportarse de una forma distinta de lo que fue. Pero ya sabemos que eso no es posible…¡verdad?

  Les garantizo que no es fácil relatar, sin herir o herirse. Y tampoco resulta fácil ni cómodo, para mis hijos, a quienes les pasé una “pre-versión” de este capítulo y cuya lectura despertó incomodidades varias, las cuales, habladas y aclaradas hacen que ustedes estén leyendo esto ahora.

  Tuvimos que “conciliar recuerdos”, ajustar fechas y edades y remover pasado doloroso. Pero creo que es positivo que este tipo de cosas se agiten y que aclaremos confusiones, como ser la de mi hijo con respecto a su carrera abandonada porque “no le gustaba”, o alguna rectificación de la mayor respecto al avance de la suya.

 

  Estamos de acuerdo en que nuestros “yoes de ahora”, no hubieran llegado nunca a esa situación, porque hubiéramos hablado, hecho pactos, acuerdos, códigos de convivencia. Hubiéramos priorizado el diálogo, y nos hubiéramos afianzado en lo que cada uno era, sin intentar cambiar al otro. Pero en ese entonces no lo sabíamos. Y aunque hubiéramos tenido parte del conocimiento, que tenemos ahora de las causas, la situación a la que habíamos llegado, ya era insostenible y requería un cambio drástico.

  Por lo tanto seguiré con la historia original, intentando que sea lo mas fiel posible ala realidad de ese entonces y sobre todo relatando las causas que me llevaron a tomar la decisión que tomé, poniendo a disposición de ustedes las ayudas y mensajes que tuve.

 

  Otra situación que colisionó con las previamente relatadas y que no tiene que ver con la familia en sí, fue que 4 de las mejores  amiguitas de “mi nena de 14” estaban embarazadas.

  Recuerdo que eran los primeros tiempos del Messenger. Osvaldo y yo éramos pareja cama afuera y él viajaba mucho a buenos Aires. En uno de los chateos le conté que “XX” también se había embarazado ( la cuarta nena de 14), y que me agarró una 2cosa” de querer sacar a mi nena de ese ambiente…Ya se que una cosa no evitaba la otra pero… todo se acumulaba por mi cuero.

  Continuando con los distintos detonantes que contribuyeron a mi toma de decisiones, hay un par de historias que llegaron a mi “casualmente” y un sueño que me ayudó mucho:

 

 

HISTORIA 1

Había una vez un rey que tenía un halcón. El pajarraco se negaba a volar y a abandonar su rama, a pesar de que ya estaba bien crecidito. El rey convocó a todos los sabios del reino quienes aplicaron las más variadas recetas médicas y hasta psicológicas, pero nada.. ni un aleteo se veía…hasta que un día se acercó al árbol un viejecito muy humilde, y a los pocos minutos, la pícara avecita, salió volando de lo mejor, asombrando a todos en el palacio. El monarca sorprendido le preguntó al milagrero:

_ ¿ Cómo hiciste?.

Y el señor como si fuera algo muy natural, le respondió:

_ Le corté la rama!! Cuando se encontró sin apoyo, se dio cuenta de que sabía volar

 

HISTORIA 2

 

Un maestro zen y su discípulo iban juntos en un viaje de aprendizaje. Al pasar por un pueblo notaron que estaba muy descuidado y sucio, las casas no tenían jardines. Todo evidenciaba un total desgano y atención de parte de sus habitantes. Se acercaron a preguntar de qué vivían, cómo se mantenían, y contestaron que tenían una vaca, quie la vaca les daba leche y hacían manteca y queso. Comían una parte y el resto vendían…”iban tirando”… como se dice habitualmente. Al salir del pueblo el maestro ordenó al discípulo que tire a la vaca por un barranco ( pobrecita…qué culpa tiene el animal…podríamos secuestrarla nomás), el alumno obedeció pero quedó por mucho tiempo con cargo de conciencia. Años más tarde volvió a pasar por el poblado y lo encontró limpio, florido, próspero y pujante. ¡Los pobladores se veían felices!

Con curiosidad preguntó: ¡qué ha pasado aquí?...yo estuve hace unos años y esto era muy distinto…y si- le contestaron- teníamos una vaca, pero desapareció y nos tuvimos que poner a trabajar!!

 

EL SUEÑO

 

  Como el dinero no me alcanzaba para mantener ambas viviendas, estaba evaluando la posibilidad de levantar el alquiler y que todos viviéramos juntos. Mi casa era grande, pero me preocupaba la convivencia de 4 generaciones, a sabiendas de que por ser yo la de la “generación intermedia” iba a ser siempre el “jamón del sándwich” ante cada cruce o conflicto que se suscitara.

  Una noche soñé que iba manejando una combi por un camino sinuoso, los frenos fallaban y me encontraba de frente con un camión blanco enorme con el que chocaba. Y me moría. Me veía a mí misma sentada en el cordón de la  vereda, llorando desconsoladamente porque no podía ser que me hubiera muerto. A mi alrededor estaban mi mamá y mis hijos de lo mas tranquilos y felices. Me desperté llorando y muy angustiada.

  Quería encontrar una explicación al sueño, entender su mensaje, y buscando en internet, encontré que soñar con un accidente está relacionado con una toma de decisión ( que todos vivamos juntos), y que si uno sale ileso es que la decisión es correcta. ¡ socorro! Yo me moría! ¿ Qué estaba por hacer entonces?. Darme cuenta de que , si la “vaca” ( o sea yo) se moría, los pobladores ( o sea mis hijos) se iban a tener que poner a trabajar, fue instantáneo.

 

  Otra cosa que me ayudó es que en una charla de Claudio Domínguez había escuchado lo de desear que los hijos sean felices y también lo de no  intentar cambiar al otro, sino cambiar uno.

 

   Cerca de la oficina vi una casa en alquiler, y empecé a fantasear con la idea de mudarme al centro. Me parecía que no iba a ser posible hasta terminar el ciclo lectivo, o al año siguiente cuando finalizara de pagar el auto, pero el Universo organiza las cosas de otro modo. En esos día leí “El poder infinito de la mente” de Lauro Trevisán, y fue como si un gran rompecabezas indescifrable comenzara a armarse solito.

 

  Acepté el ofrecimiento de Osvaldo de ayudarme ( acá tendría que contar otro aprendizaje de “permitir que me ayuden” pero no viene al caso).

  Reuní a mis hijos, les comuniqué mi decisión de marcharme, y a los mayores les dije: “SEAN FELICES PERO NO POR MI LOMO”.

  El cambio consistió en levantar el alquiler de mamá, venirme al centro con ella y con la menor, y dejarle la propiedad que yo habitaba, al padre, a condición de que pudieran vivir allí sus hijos, hasta que todos llegaran a la mayoría de edad. La cesión se hizo con mediación judicial, y con eso se terminaron 13 años de juicio, denuncias y exposiciones. Perdí una casa pero gané en tranquilidad. El acta de mediación se la dí a la menor como regalo, el día que cumplió sus 15 años: “este es mi regalo de cumpleaños, no más peleas con tu padre”.

 

  Mi nuevo hogar estaba a dos cuadras de la oficina. No se inundaba como el de Barranqueras y era un chalet precioso frente a un parque con laguna. Desde que vi la casa hasta que me mudé no había pasado un mes.

_ ¿ y los mayores? Preguntarán-

  Y…contentos no estuvieron. Me dijeron que era peor que el padre, que jamás me visitarían a mi nueva casa y que a mi nieto no lo vería ni en fotos. ¡ Hasta un juicio por alimentos me hizo el varón, a quien le faltaban 4 meses para cumplir los 21!! Esto último fue ingeniado por el padre, que se había recibido de abogado después de nuestra separación, y que durante mucho tiempo había utilizado nuestro juicio de divorcio como práctica y pasantía de su carrera.

  Ni el enojo, ni el juicio duraron mas que un par de meses.

  Los mayores se las rebuscaron entre el club del trueque y feria de artesanos para ir sobreviviendo económicamente, y varios años después pudieron reconocer públicamente lo que ese “abandono”, los ayudó a madurar. Hoy tienen buenos trabajos, se mantienen solos y son responsables por sí mismos.

  He cometido muchos errores en mi vida. He herido a mucha gente sin tener intención de hacerlo. Como madre, mis fallas fueron innumerables, en etapas de mi vida donde mis hijos más me necesitaban, pero yo no sabía ser de otra manera. Espero haberles pedido perdón explícita e implícitamente ofreciéndoles el ser que soy ahora, mi amor y mi escucha. Pero considero que haberlos dejado solos esa oportunidad no ha sido un error ni una falta, sino una de las decisiones más sabias que he tomado en mi vida. Porque fue a mi favor no en contra de ellos. Porque lo hice serena y segura. Porque deseé de corazón que sean felices y vivan a su antojo. Porque dejé de intentar que cambien y cambié yo..

  Pasé muchos años convencida de que ellos seguían resentidos conmigo aunque vinieran a casa y nos habláramos. Muchos años, en los que incluso yo, estuve resentida conmigo misma, no por haberlos dejado, sino por un sinfín de actitudes mías y formas de vida que me avergonzaban. Fue necesario darme cuenta de que esa “Carolina de Antes”, a la que yo ( esta Carolina de Ahora) despreciaba, fue la que tuvo el coraje de hacer un cambio tan radical en su vida como para convertirme en la que soy ahora, y solamente cuando me reconcilié conmigo misma pude preguntarles a mis hijos cómo se sentían hoy ellos conmigo…y fue hermoso…pero esto queda entre ellos y yo…no sea que alimente mucho mi ego…

  Creo que los errores y faltas del pasado solamente se resuelven en el presente, siendo una persona distinta. Que la persona que soy ahora, no diría ciertas cosas hirientes, o no tendría actitudes agresivas, o no omitiría caricias. Si mis hijos lo sienten así ahora, que su “mami” de ahora, transportada en el tiempo a aquellos años difíciles, tendría otras actitudes…creo que ya no necesito pedir perdón ni disculpas por nada.

Los amo y estoy muy orgullosa de ellos.

 

 

 Autor: Carolina Sbárbaro del libro APRENDIZAJES


TAGS
publicado por pazybien a las 10:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
Más sobre este tema ·  Participar
Comentarios (0) ·  Enviar comentario
Esta entrada no admite comentarios.
Sobre mí
FOTO

MariaNela

Autodidacta, católica, me intereso por vivir y ayudar a otros a vivir mejor. Observadora de la naturaleza y de la gente, intuitiva y lectora asidua

» Ver perfil

Calendario
Ver mes anterior Noviembre 2017 Ver mes siguiente
DOLUMAMIJUVISA
1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930
Buscador
Blog   Web
Tópicos
» APLICATE EL CUENTO (17)
» AUTOAYUDA (45)
» CUENTOS Y LEYENDAS (1)
» CURIOSIDADES (2)
» DERECHOS HUMANOS (3)
» FRASES (6)
» FRASES EN CARTELITOS (3)
» General (1)
» PLEGARIAS (21)
» POESÍAS (24)
» POROFECIAS (2)
» REFLEXIONES (101)
» SALUD (3)
» VIDEOS (28)
Secciones
» Inicio
Enlaces
Más leídos
» ABUELAS PRIMERIZAS!
» DESPUÉS DE LOS 50.....
» EL DOLOR DE HABER GENERADO UN ADOLESCENTE AGRESIVO CRIANDO A UN NIÑO CONSENTIDO
» EL HIJO NO DESEADO: SUS SUFRIMIENTOS Y LAS SECUELAS
» ADULTOS MAYORES QUE ACOSAN A JOVENCITAS
» MADRES GOLPEADAS POR SUS PROPIOS HIJOS
» NUESTRO LORO-MAMERTO MENAPACE. OSB
» PARA TODAS LAS MADRES OLVIDADAS POR HIJOS INGRATOS
» QUE TE ABANDONEN NO ES TU CULPA...
» SOBRE LA MUERTE- MADRE TERESA DE CALCUTA
Se comenta...
» EN EL OTOÑO DE LA VIDA TODO PADRE SE VUELVE HIJO DEL HIJO
2 Comentarios: Grosso Pedro, carmen
» EL HIJO NO DESEADO: SUS SUFRIMIENTOS Y LAS SECUELAS
15 Comentarios: Dra. Almada, Mireya, brigith burgos, [...] ...
» MADRES GOLPEADAS POR SUS PROPIOS HIJOS
6 Comentarios: rosa, Merlina, RICKI, [...] ...
» LA MADRE NO ES NI BUENA NI MALA, ES MADRE…
2 Comentarios: Fernanda, Ana
» DESPUÉS DE LOS 50.....
7 Comentarios: Roxy, el flaco " Edu", viviana barrios, [...] ...
Marcadores flenk
» directorio argentino de blogs
redargentina.com.ar
estamos en
Blog Directory
Directorio de Paginas Web
FULLServices Network | Blog gratis | Privacidad